Hermandades del Trabajo en el mundo

Ávila celebra una Eucaristía de Acción de Gracias por Miguel Ángel Calvo, presidente de su grupo de Hermandades del Trabajo.

Ávila celebra una Eucaristía de Acción de Gracias por Miguel Ángel Calvo, presidente de su grupo de Hermandades del Trabajo

El 24 de febrero, viernes después de ceniza, la ciudad de Ávila rindió un emocionante homenaje a Miguel Ángel Calvo García, Presidente del grupo de Hermandades de Trabajo de su localidad y fallecido de forma repentina el pasado mes de mayo.

El acto consistió en una celebración eucarística de sufragio y acción de gracias en su parroquia de la Sagrada Familia, presidida por D. Jesús García Burillo, Obispo Administrador Diocesano de Ávila, organizada por los movimientos apostólicos a los que Miguel Ángel estuvo unido en su larga trayectoria pública (Secretariado Diocesano Pastoral del Trabajo, Hermandad Obrera de Acción Católica y Hermandades del Trabajo) y a la que asistieron multitud de amigos y representantes de los distintos grupos e instituciones a los que estuvo ligado durante toda su vida, como el alcalde de la ciudad de Ávila, D. Jesús Manuel Sánchez Cabrera.

En la monición inicial, su amigo Antonio Gallardo (HOAC) comenzó la celebración de la eucaristía destacando la fe cristiana de Miguel Ángel que siempre estuvo detrás de los diferentes compromisos que asumió a lo largo de su vida como respuesta a su vocación de entrega al servicio de los demás, de manera que, junto a las distintas presidencias que ostentó en la Hermandad de Obrera de Acción Católica y en los últimos años en Hermandades del Trabajo, “su vocación al compromiso sociopolítico le llevó al asociacionismo vecinal, a la militancia sindical y a la política, siendo elegido concejal del Ayuntamiento de Ávila”.

El Consejo Nacional de Hermandades del Trabajo estuvo presente en dicha celebración y María Luisa SanJuan Serrano, en nombre de su presidencia, resaltó también el comportamiento cristiano y humano de Miguel Ángel en todos los ámbitos, destacando que “Dios le dio el don de la palabra y supo utilizarlo con sabiduría y humildad y añadiendo el agradecimiento “por su trabajo, porque entendió y difundió el carisma de nuestro fundador Don Abundio, haciéndolo siempre desde el compromiso y la fe, y sabiendo dar lo mejor de sí mismo por la lucha de la clase obrera y por la justicia social en todos los ámbitos donde se movió”.

Antes de la bendición del señor Obispo, la celebración incluyó el emocionado agradecimiento de la familia de Miguel Ángel a todos los asistentes, al mismo tiempo que recordaron las ideas que siempre estuvieron detrás de su forma de ser, “como la relación entre lo utópico, lo posible y lo concreto; la necesidad de la acción; o la idea de que la búsqueda de la justicia siempre será la mayor revolución posible y la oración, tanto interior como comunitaria, una de sus mejores herramientas”.

Finalmente, el acto terminó con la lectura por parte de sus hijos de una de las muchas frases que Miguel Ángel dejó anotada entre sus papeles personales, como si fuera él mismo quien cerrara el acto y agradeciese así a todos sus amigos un recuerdo tan bonito y emotivo: “No hay peor pobreza material que no poderse ganar el pan y ser privado de la dignidad del trabajo”. 

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