La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Córdoba ha celebrado su retiro de Cuaresma con una propuesta centrada en una idea clave: el acompañamiento como forma de cuidar la vida. Una jornada espiritual que reunió a cerca de cincuenta personas —entre militantes, simpatizantes y sacerdotes de la diócesis— en la sede de Hermandades del Trabajo de Córdoba.
El encuentro, enmarcado en el tiempo litúrgico de preparación hacia la Pascua, ofreció un espacio de oración, reflexión y comunidad en torno a una dimensión esencial de la vida cristiana y del compromiso social: estar al lado de los demás desde el cuidado y la cercanía.
Acompañar: poner a la persona en el centro
La reflexión principal estuvo guiada por Charo Martín Pérez, religiosa de las Hermanitas de la Asunción de Granada, quien desarrolló una profunda propuesta sobre el sentido del acompañamiento en la vida personal, comunitaria y eclesial.
Su intervención conectó directamente con la campaña que este movimiento de trabajadoras y trabajadores cristianos impulsa en todas las diócesis bajo el lema “Cuidar el trabajo, cuidar la vida”, subrayando que el acompañamiento no es una acción puntual, sino una actitud permanente.
A través de dinámicas personales y grupales, Martín Pérez destacó que acompañar significa, ante todo, establecer una relación de cuidado que sitúa a la persona en el centro. Una relación que no se basa en dirigir ni en dar respuestas, sino en caminar juntos.
“No se trata de aconsejar o resolver, sino de vivirnos en equipo, de buscar juntos”, señaló, insistiendo en la importancia de generar espacios donde cada persona pueda descubrir su propio camino.
Una experiencia comunitaria
El retiro puso de relieve también la dimensión comunitaria del acompañamiento. “Nos acompañamos unos a otros; estamos llamados a ser buena compañía”, afirmó la ponente, recordando que esta tarea implica aceptar la diversidad y construir relaciones desde la cercanía y el respeto.
En este sentido, el acompañamiento se presenta como una forma concreta de vivir la fe en comunidad, donde cada persona es sostenida por otras y, al mismo tiempo, llamada a sostener.
Además, se subrayó que cualquier grupo o institución que quiera vivir esta cultura del cuidado debe crear las condiciones necesarias para que las personas puedan desarrollarse plenamente, reconociendo su dignidad y su vocación.
Espiritualidad encarnada en la vida
La propuesta espiritual del retiro invitó a mirar el acompañamiento como un camino profundamente evangélico. Desde esta perspectiva, la figura del acompañante es la de quien sabe reconocer y agradecer la presencia de quienes sostienen la vida cotidiana.
“Es caminar hacia un pan compartido para todos, hacer de nuestra vida Eucaristía”, expresó Martín Pérez, en una llamada a vivir una espiritualidad encarnada en la realidad, abierta a la diversidad y atenta a los signos de los tiempos.
El acompañamiento, en definitiva, implica también dejarse sorprender por la riqueza de lo diverso y por la acción de un Dios que se manifiesta en la pluralidad de la vida.
Un retiro para fortalecer la fe y el compromiso
La jornada concluyó con una celebración penitencial del sacramento del Perdón y una Eucaristía, que pusieron el broche final a este encuentro personal y comunitario con Dios.
Para la HOAC de Córdoba, este retiro ha supuesto una oportunidad para renovar la fe y fortalecer el compromiso con el mundo del trabajo, especialmente con las personas que viven situaciones de precariedad o exclusión.
En un tiempo como la Cuaresma, la organización recuerda que retirarse no significa alejarse de la realidad, sino prepararse para vivirla con mayor profundidad. Un camino de interioridad que impulsa a salir al encuentro del otro, especialmente de quienes más lo necesitan.

