Entre las iniciativas impulsadas por mujeres dentro de la Iglesia que se visibilizan con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, destaca la creación en Córdoba de Cristianas por el Clima (CxCC). Se trata de un espacio de encuentro que reúne a creyentes y comunidades cristianas de la ciudad con un objetivo común: promover la conciencia ecológica y el compromiso con el cuidado de la casa común desde la fe.
La iniciativa surge, según explican sus impulsoras, ante la evidencia de que el calentamiento global ha dejado de ser una advertencia restringida al ámbito científico o ecologista para convertirse en una preocupación cada vez más presente en la conciencia ciudadana. Desde esa constatación, un grupo de creyentes ha decidido dar un paso adelante para integrar la preocupación por el clima en la vida y la acción de las comunidades cristianas.
Inspiradas por Laudato Si
El proceso que ha llevado al nacimiento de CxCC ha estado fuertemente marcado por la publicación, en 2015, de la encíclica del papa Francisco Laudato Si. Sobre el cuidado de la casa común. Para las personas que forman parte de esta iniciativa, el documento es “extremadamente valioso”, ya que describe con claridad lo que está ocurriendo con el planeta y propone una lectura del Evangelio desde el respeto a la naturaleza.
En esta encíclica, recuerdan, el Papa profundiza en el llamado “Evangelio de la Creación”, mostrando cómo en los relatos bíblicos aparece una profunda armonía entre todas las criaturas. Cada ser creado, sostienen, refleja esa interdependencia que invita a cuidar la vida en todas sus expresiones.
Un punto de encuentro para la comunidad cristiana
Cristianas por el Clima Córdoba no se define como una organización formal ni como una plataforma estructurada. Sus integrantes prefieren hablar de un punto de encuentro, un espacio abierto en el que toda la comunidad cristiana pueda reunirse para reflexionar y actuar ante el desafío climático.
Desde esta perspectiva, el grupo reconoce que el cambio climático es un problema global con profundas dimensiones ambientales, sociales, económicas y políticas, tal y como señala también la encíclica papal. Y recuerdan que las consecuencias afectan especialmente a los países más empobrecidos, donde muchas comunidades dependen directamente de la agricultura, la pesca o los recursos forestales para sobrevivir.
Un desafío que exige cambios profundos
Las personas implicadas en esta iniciativa son conscientes de que la respuesta al cambio climático requiere transformaciones profundas. Entre ellas, la transición desde un modelo energético basado en combustibles fósiles hacia otro sustentado en energías renovables.
Ese cambio, señalan, también implica revisar el modelo de consumo dominante. En este sentido, recuerdan unas palabras de Benedicto XVI que resumen bien la dimensión ética de esta cuestión: “Comprar es siempre un acto moral, y no sólo económico”.
Por ello, desde CxCC consideran que ha llegado el momento de que toda la sociedad —instituciones, agentes sociales, colectivos culturales, económicos y ciudadanos— asuma un compromiso firme para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y preservar una vida digna para las generaciones futuras.
Una conciencia que crece en Córdoba
El colectivo también ha valorado positivamente el paso dado por el Ayuntamiento de Córdoba al aprobar en noviembre de 2019 la Declaración de Emergencia Climática, respaldada por todos los grupos municipales. Para sus integrantes, este tipo de decisiones institucionales reflejan que la conciencia ambiental está creciendo.
En este contexto, el grupo ha querido presentarse públicamente bajo el paraguas de Cristianas por el Clima Córdoba para contribuir a este proceso de sensibilización y compromiso. Su mensaje es claro: “la hermana tierra clama por el daño que le provocamos” a causa del uso irresponsable de los bienes que ofrece el planeta.
Una red de comunidades comprometidas
El proyecto reúne a parroquias, congregaciones religiosas y movimientos eclesiales de la ciudad, entre ellos Acción Católica Obrera (ACO), Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Juventud Obrera Cristiana (JOC), Comunidades de Vida Cristiana (CVX) y varias parroquias y comunidades religiosas de Córdoba.
La iniciativa, además, comienza a suscitar adhesiones entre otros colectivos cristianos de la ciudad, consolidando una red que busca integrar la espiritualidad, la justicia social y el cuidado del planeta.
Desde esta perspectiva, las mujeres y hombres que impulsan Cristianas por el Clima recuerdan que proteger la casa común es una tarea urgente que implica a toda la familia humana. Y que la fe, lejos de ser ajena a este desafío, puede convertirse en una fuerza capaz de movilizar conciencias y generar cambios reales.
En el marco del 8M, iniciativas como esta muestran cómo muchas mujeres dentro de la Iglesia están impulsando nuevas formas de compromiso social y ecológico, conectando la espiritualidad cristiana con uno de los mayores retos de nuestro tiempo: cuidar la vida y el planeta que habitamos.

