Susana Benítez Limón comenzó a colaborar con CSB Escuela de Español en 2019, pero en febrero de 2022 se incorporó de forma estable e ininterrumpida como profesora de español. Lo que más le gusta de su trabajo es ayudar a otras personas a conseguir sus objetivos personales o laborales gracias al aprendizaje del español para integrarse, de una u otra forma, en la sociedad.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer (8M) le preguntamos sobre su experiencia como profesora y como trabajadora y si, desde su profesión, tiene la oportunidad de ayudar a otras mujeres con su ejemplo y con su apoyo.
Susana, eres de una generación en la que se da por hecho que la mujer trabaja. Estudiamos, practicamos, nos incorporamos al mercado laboral… Atrás quedó el concepto de “ama de casa” e, incluso, las bajas por nacimiento ya son de maternidad-paternidad. Sin embargo, las mujeres seguimos siendo, en gran parte, las “cuidadoras” de las familias. ¿Has vivido alguna de estas situaciones?
Sí, en este aspecto siento que la sociedad tiene que seguir evolucionando todavía, ya que es verdad que en la actualidad el cuidado de familiares recae en mayor parte sobre las mujeres.
¿Cómo fueron tus inicios en la enseñanza? ¿Qué cambia para una profesora cuando enseñar español se cruza con el trauma, el duelo o la burocracia que implica enseñar español a refugiados?
Comencé en el mundo de la enseñanza del español en una pequeña escuela de idiomas. Tenía alumnos de diferentes nacionalidades que estudiaban español para la universidad o por placer.
Enseñar español a alumnos refugiados es diferente. Lo principal es que puedan desenvolverse con facilidad ante situaciones cotidianas de la vida. Necesitan integrarse dentro de una sociedad que es nueva para ellos y que no conocen. Por esta razón, el enfoque de las clases tiene que ser muy práctico y muy comunicativo.
Por supuesto, también hay que pensar que son personas que vienen de vivir situaciones muy difíciles en su país y, debido a esto, necesitamos crear en la clase una relación no solo profesional, sino también afectiva que les facilite el aprendizaje en un entorno emocionalmente seguro para ellos.
¿Cómo cambia el aula cuando trabajas con personas de otros países y culturas? ¿Y con las refugiadas?
Tener alumnos de diferentes nacionalidades y culturas es muy enriquecedor. El aula se convierte en un espacio de intercambio cultural en el que, además de trabajar la lengua y la cultura española, también se integran aspectos culturales de sus propios países.
Esto no es diferente con los alumnos refugiados, pero lo que sí hay que trabajar muchísimo es la tolerancia y el respeto entre todos los alumnos.
También eres profesora de español para alumnos extranjeros que vienen a obtener sus certificados DELE, como centro acreditado por el Instituto Cervantes. Imagino que también en el caso de estos estudiantes encuentras casos diferentes, como mujeres trabajadoras.
Las principales diferencias están en para qué necesitan obtener el certificado DELE.
Las mujeres trabajadoras que quieren obtener el certificado DELE A2 lo hacen porque desean solicitar la nacionalidad. La mayoría trabajan en el sector de la hostelería y en el cuidado de personas.
Sin embargo, las mujeres trabajadoras que necesitan un certificado DELE B2 o C1-C2 buscan mejorar su situación laboral. Su objetivo es el reconocimiento oficial de sus conocimientos del idioma, ya que ello les dará opción a homologar sus estudios universitarios o trabajar en empresas españolas, demostrando que el idioma no es una barrera profesional para ellas.
¿Sientes que, de alguna manera, tu ejemplo sirve para transmitir tu experiencia como mujer trabajadora, además de profesora?
La vida de una mujer está compuesta por muchas facetas, y hay que trabajar para encontrar la forma de tener un equilibrio entre todas ellas. Como mujer creo que es importante participar en la lucha de la mujer trabajadora para conseguir, de una forma seria y estable, ese equilibrio dentro de la sociedad.
8M y futuro: ¿Qué dice tu trabajo sobre ser mujer trabajadora hoy y qué habría que mejorar en este ámbito?
La verdad es que puedo considerarme una persona afortunada porque en mi trabajo no siento que haya diferencias de trato respecto al género.
Lo que sí me gustaría es hacer hincapié en que, para conseguir la igualdad, debemos comenzar educando dentro del seno familiar y continuar esa labor también en la escuela.

