El papa León XIV ha lanzado un fuerte llamamiento a convertir la fraternidad humana en una prioridad real y cotidiana, más allá de los discursos y las buenas intenciones. En un mensaje con motivo del Día Internacional de la Fraternidad Humana y del séptimo aniversario del Documento sobre la Fraternidad Humana firmado por Francisco y el gran imán Ahmad Al-Tayyeb, el Pontífice subraya que ya no se trata de un ideal lejano, sino de una “urgente necesidad” en un mundo marcado por la guerra, la violencia y la división.
La fraternidad, “lo más precioso de nuestra humanidad”
León XIV define la fraternidad como “lo más precioso y universal de nuestra humanidad”, el lazo “irrompible que une a todo ser humano, creado a imagen de Dios”. Sin embargo, reconoce el dramatismo del momento presente:
“No podemos ignorar que demasiados de nuestros hermanos y hermanas están sufriendo actualmente los horrores de la violencia y de la guerra. La primera víctima de toda guerra es la vocación innata de la familia humana a la fraternidad”.
Frente a quienes consideran la paz una “utopía pasada de moda”, el Papa insiste en que la fraternidad “es una realidad vivida, más fuerte que todos los conflictos, diferencias y tensiones”, pero advierte que solo se hace efectiva con un compromiso diario y concreto de respeto, compartir y compasión.
De ahí su advertencia central: “Las palabras no bastan”. Permanecer en el plano de las ideas sin gestos visibles de caridad, afirma, termina debilitando incluso la esperanza.
El Premio Zayed, ejemplo de “sembradores de esperanza”
En este contexto, León XIV ha destacado el significado del Premio Zayed para la Fraternidad Humana, que este año ha reconocido al presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev; al primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan; a la activista Zarqa Yaftali y a la organización palestina Taawon.
Todos ellos, afirma el Papa, son “sembradores de esperanza en un mundo que con demasiada frecuencia construye muros en lugar de puentes”. Al escoger “el camino exigente de la solidaridad frente al camino fácil de la indiferencia”, demuestran que “incluso las divisiones más profundas pueden sanar mediante acciones concretas” y que “la luz de la fraternidad puede prevalecer sobre la oscuridad del fratricidio”.
León XIV agradece también el apoyo del presidente de Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohammed bin Zayed Al Nahyan, y la labor del Comité Zayed, animando a seguir trabajando para que “el otro deje de verse como extraño o amenaza y sea reconocido como hermano o hermana”.
Una llamada para todos
El mensaje del Papa se convierte así en una invitación universal: hacer de la fraternidad un estilo de vida, no un simple lema. En un tiempo de conflictos, exclusiones y descartes, León XIV recuerda que la verdadera esperanza se construye cuando las convicciones más hondas se traducen en gestos concretos de acogida, diálogo y cuidado de los más vulnerables.
Solo así, concluye implícitamente, la humanidad podrá responder a la urgencia de este tiempo y redescubrirse, de nuevo, como una única familia.
Redacción: MAS Digital
Foto: Creative Commons

