El papa León XIV ha respondido con firmeza a las críticas lanzadas por el presidente estadounidense Donald Trump, reafirmando el mensaje central de su pontificado: la defensa de la paz y el rechazo a la guerra. Durante su comparecencia ante los medios que le acompañan en su viaje apostólico a África, el Pontífice subrayó que su misión no es política, sino evangélica.
“No creo que el mensaje del Evangelio deba ser tergiversado”, afirmó el Papa, recordando que la Iglesia está llamada a promover la reconciliación y el diálogo. En este sentido, insistió en que su tarea es clara: “Bienaventurados los constructores de paz”.
León XIV evitó entrar en un enfrentamiento directo con el mandatario estadounidense, aunque reconoció que no comparten la misma visión sobre política internacional. “No considero mi papel como el de un político”, explicó, al tiempo que reiteró su compromiso de alzar la voz contra la guerra y a favor del multilateralismo.
La paz como eje del pontificado
Desde el inicio de su ministerio, el Papa ha insistido en la necesidad de una “paz desarmada y desarmante”, una idea que ha vuelto a repetir ante el aumento de los conflictos internacionales. En su intervención, recordó que millones de personas sufren hoy las consecuencias de la violencia armada y que la Iglesia tiene la responsabilidad moral de denunciar esta realidad.
“El Evangelio es claro” y “la Iglesia tiene la obligación moral de ir contra la guerra”, subrayó, insistiendo en que la comunidad internacional debe apostar por el diálogo y la reconciliación.
León XIV también criticó la escalada bélica en distintos escenarios internacionales, desde Oriente Medio hasta Ucrania, alertando del riesgo de normalizar la violencia como vía para resolver conflictos. Frente a ello, defendió la necesidad de tender puentes y buscar soluciones diplomáticas.
Un mensaje dirigido a todos los líderes
El Pontífice quiso dejar claro que su llamamiento no va dirigido a un líder concreto, sino a toda la comunidad internacional. “Lo digo para todos los líderes del mundo: intentemos acabar con las guerras y promover la paz”, afirmó.
En este contexto, su viaje a África adquiere un significado especial. El Papa destacó que la visita representa una oportunidad para fortalecer el diálogo entre pueblos y religiones, así como para impulsar una cultura de encuentro.
León XIV insistió en que la paz no es solo la ausencia de guerra, sino una tarea que exige justicia, respeto y cuidado de las personas más vulnerables. Un mensaje que, más allá de la polémica política, sitúa el centro en el Evangelio y en la dignidad humana.
Con esta intervención, el Papa reafirma una línea constante de su pontificado: recordar que, en un mundo marcado por la confrontación, la Iglesia está llamada a ser voz de paz y conciencia crítica frente a la violencia.

